La crisis sanitaria nos obliga a tomar medidas de bioseguridad para precautelar nuestra salud. Navidad es para vivirla en familia y aunque las relaciones sociales han cambiado, queremos mantener nuestras costumbres sociales y eso implica contacto familiar; aunque es público que después de varias festividades aumentaron los casos de infectados por el virus.

Mientras se disfruta en familia, nos relajamos y hasta olvidamos de conservar el distanciamiento, usar la mascarilla y mantener otras normas de seguridad, sumado a ello todos tenemos en casa familiares con alto riesgo de contagio. Ha sido difícil para la ciudadanía adaptarse a la nueva realidad; pero es necesario que tomemos conciencia de la vulnerabilidad que aún corremos, para que nuestras acciones y comportamientos durante estas fiestas de Navidad y año nuevo, no signifiquen lamentaciones posteriores.

Las familias han sufrido pérdidas irreparables; y seguro recordaremos a nuestros seres queridos en estas fechas, nos harán falta y serán momentos agridulces; pero la Navidad nos une para celebrar la vida, la salud, el amor, la armonía y el recuerdo de quienes amaremos por siempre. Es un momento muy esperado por toda la familia, aproveche para expresar amor y vivir con resiliencia. (O)

Puedes verlo también en: Diario El Mercurio

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